Este hotel resultó ser muy bueno. Cuenta con modernas y amplias habitaciones con muy agradable decoración. Resalta el piso y la limpieza del lugar. Cuenta con llave electrónica de ingreso a la habitación, aire acondicionado (ideal para el calor infernal de Montería), minibar, suficientes cómodas, suficientes almohadas y una cama muy cómoda. No hay agua caliente, lo que al comienzo puede ser molesto pero la temperatura casi fría resulta ser fabulosa a la hora de descansar del intenso calor de la ciudad. Los baños son bonitos; cuentan con amenitíes básicos: solo jabón y shampu. El hotel es pequeño y cuenta con dos pisos que quedan frente al parqueadero interno del lugar. El parqueadero es bastante estrecho tanto para ingresar como para estacionar. Afortunadamente en las dos noches que permanecimos hospedados no hubo más autos. A pesar de ser una camioneta, con que pequeñas maniobras pudimos darle la vuelta en el parqueadero al salir del hotel. Es un poco incomodo por lo que en nuestra primera noche desistimos de sacarla para recorrer un poco más o para ir al centro comercial de moda de la ciudad. La recepción es pequeña y está bien. El proceso de check in fue ágil; recibieron tarjeta de crédito. Había sancudos, cosa que es muy molesta en un hotel por lo que cada vez que salíamos o ingresábamos en la habitación, lo hacíamos con rapidez para impedir su entrada. Informamos en recepción y de forma amable nos respondieron que iban a tratar de solucionarlo; que de pronto encontraban un raid (insecticida) pero nunca obtuvimos solución. Todo el personal fue muy amable y servicial excepto un poco en la cocina. El primer día asistí en bermudas y chanclas a desayunar y fue todo un error. Los sancudos hicieron de las suyas por lo que al segundo día tuvimos que ir bien cubiertos. El segundo día, mientras desayunábamos, una huésped se quejó con la señora de la cocina porque los sancudos se la estaban devorando. La respuesta de la señora de la cocina no fue la mejor, pues le dijo que por tratarse de carne nueva, los sancudos la estaban persiguiendo, casi burlonamente, sin ofrecer alguna alternativa de solución o correctivo. El restaurante es pequeño y bien decorado y ocupa el área que ocupa una habitación. El desayuno estuvo muy rico el primer día, aunque no muy abundante para quien así lo espera. El segundo día no nos ofrecieron las opciones del primer día; pedí unos huevos en cacerola “casi duros” y me dieron unos huevos prácticamente crudos que tenían un fuerte y desagradable olor. Me ofrecieron cambiarlos pero este olor ya me había dañado el apetito. Ambos días solicitamos fruta y lo que obtuvimos fue un pequeño plato en el que nos daban dos pequeños cuartos de tajada de piña (ni siquiera una tajada) para dos personas. En conclusión el desayuno no se merece un 7 máxime cuando prácticamente no incluye fruta. De todos modos al contratar el hotel es claro que no se ofrece un desayuno buffet con múltiples opciones. El hotel se encuentra a pocas cuadras del malecón o ronda del río Sinú así como de la catedral de la ciudad. La relación calidad precio es excelente por la calidad de sus instalaciones. Es por eso y a pesar de los comentarios hechos, nos atrevemos a recomendar este hotel sin dudarlo.